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¿Eran las tres de la tarde o las doce y cuarto del mediodía? ¿a qué hora habíamos quedado en vernos? Una serie de veredas des prolijas, de monumentos y vías en desuso solo alimentaron mi confusión. Tomé la gran avenida hacia el sur repleta de automóviles circulando lento. Bares, iglesias, parques y edificios saludaban mi andar vagabundo por la ciudad. Ella ya no me esperaba, sin embargo yo la busqué como si se tratase de la primera cita. Una humedad pesada y densa fue mi única compañera. Finalmente recalé frente al lago de los primeros días quedándome en silencio, contemplando. Supuse que quizás, de entre los reflejos, aparecería. Me pasé tardes y más tardes esperando, hasta que un día comprendí que ya no la vería.
1 comentario:
Grande Tinetti!
TROESMA!
estás hecho un poeta
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